Política: del contenido al Big data en redes sociales

imagen desde pqs.pe
En la campaña electoral del 2012 los candidatos dominicanos pasaron de tener presencia en redes sociales -estar ahí por entender que era una moda del momento que de alguna manera podría darles visibilidad pero no incidir en el resultado de los comicios- a crear y postear contenido temático, pensado y planificado para definir y fortalecer la imagen del candidato, pero sobre todo, para informar sobre el día a día del proyecto político.
En ese año, República Dominicana contaba en Facebook con tan solo con 3.2 millones de usuarios, aproximadamente, mientras que Twitter alcanzaba un millón, de los cuales solo el 380 mil se consideraban activos; Instagram tenía menos de dos años de edad, era muy poco conocida en el país, por lo que no se tienen estadísticas de ese periodo.
Para ese momento los especialistas dominicanos en Social Media como Manuel Ventura decían que la tendencia era orientar la estrategia en redes sociales hacia la creación de contenido de valor para los usuarios con el propósito de conectar, ganar y retener seguidores en estos medios, y así lo hicieron muchos políticos con buenos resultados, pero no era suficiente.
En ese mismo periodo la tendencia mostraba a una ciudadanía más activa, que empezaba a empoderarse de los mensajes difundidos, pero sobre todo, que se revelaba contra ese monólogo que los políticos pensaban que podían traer de los medios tradicionales e instalarlo en las redes sociales sin encontrar la resistencia  y la contestación de los electores a temas a los cuales solo ellos pensaron que tenían respuestas.
Todo ese “ruido social” generado por ciudadanos empoderados y conectados, ahora de forma directa y pública con los candidatos, les obligó a girar su estrategia hacia los electores: ahora había que escucharlos, tomarlos en cuenta y que el contenido a publicar girara en torno al qué, cómo, cuándo y al dónde de sus vidas.
Mientras tanto, en Estados Unidos, punto de referencia política para el resto de América, aunque no lo modelemos del todo, la tendencia se movía en otro sentido. Y es que si Google en 2008 pudo predecir la propagación de la gripe invernal en ese país tomando 50 millones de términos de búsqueda en Internet y lo comparó con datos del Centro de Control de Enfermedades, ¿quién en su sano juicio no pensaría que en algún momento la política no haría benchmarking para aplicar el Big data a sus objetivos electorales?
La campaña digital de Obama en 2008 no logró el éxito por estar en redes sociales con un contenido informativo, lo hizo por la gestión de la data, primero, para saber dónde estaban los electores, y segundo, cuáles temas eran de su interés y a través de cuales medios, ¿resultados? 13 millones de personas interesadas en recibir información sobre su campaña por correo electrónico, cuatro millones de inscritos para dar seguimiento a la candidatura vía SMS (mensajes por el celular) y más de cinco millones de amigos en redes sociales, al menos en las de ese momento.
La tendencia de hoy para las próximas elecciones las marcó Donald Trump y Cambridge Analytica con la utilización de información no solo de las redes sociales, sino de la web en sentido general, para predecir comportamientos, construir mensajes y difundirlos con una segmentación casi perfecta a los electores a través de múltiples plataformas, y así hacerle honor a la principal característica que tienen las campañas ganadoras, un discurso empático, ajustado a las expectativas de los electores.

Publicado en el periódico El Día

El Discurso Boomerang como estrategia de los populistas



Evita Perón 



Por Miguel Otáñez.

Los Spin doctor y los Speech writers de hoy, los primeros especialistas en manejo de la opinión pública y los segundos, expertos redactores y escritores de discursos políticos, saben que: “suena mejor una percepción creíble que una realidad incierta”, por lo que en comunicación política la mejor improvisación la planean al menos con 14 días de anticipación.

Hacer la tarea

Churchill decía que “la preparación es, si no la clave del genio, por lo menos la clave para parecer un genio”. Extrapolemos la conclusión del político británico hacia la comunicación política y al proceso previo a la construcción de un discurso empático que sea la respuesta precisa a los problemas que primero se sienten, luego se piensan y posteriormente se expresan esperando respuestas.

Los discursos que encuentran tierra fértil en el corazón y la mente del “pueblo” son aquellos que salen de ellos mismos, es decir, son el resultado de una Encuesta Base, esa que descifra el sentimiento del electorado frente al candidato y sus adversarios, el grado de reconocimiento de cada uno de ellos; el rechazo de los electores hacia ellos; la intención del voto; los principales problemas a resolver; el perfil del “candidato ideal”, así como las características para que los candidatos alcancen este perfil, incluso quienes son los “culpables de su desdicha”, entre otros puntos que el equipo de estratégico de la campaña considere necesario, deben medirse en este estudio (Elgerresta, 2002:15).

Resultados

Los estudiosos del “éxito” electoral de los populistas Latinoamericanos, Europeos y ahora Norteamericanos, como es el caso de Donald Trump, denominan al mensaje construido con esa información levantada Discurso boomerang, llamado así porque sale de la gente, colectado por los políticos y devuelto a ellos con toda la emoción necesaria para “conectar” y llevarlos a entender que, ellos  -los políticos- dicen exactamente lo que pensamos -los ciudadanos- y en el fondo, yo – el ciudadano- también pienso igual.

De hecho, Fran Carrillo, uno de los autores del libro “El Porqué de los Populismos”, sostiene en él, que “La gente que los apoya lo hace movida por un discurso de certeza, preferible en tiempos de zozobra que una retorica de incertidumbre, por muy ilusionante que esta fuere”.

Carrillo, también director de la consultora internacional en comunicación política, “La Fábrica de Discursos”, agrega que los populistas, dentro de los cuales cita a Vladimir Putin, de Rusia; Trump, Estados Unidos; Marine Le Pen, Francia; Pablo Iglesias, España, entre otros, han logrado con este discurso “activar descontentos segmentados para lanzar un mensaje que nutra diferentes capas sociales que tengan como denominador común el hastío y el cansancio de hacia una forma de vida. La desgracia siempre ha sido rentable”.


Si el fin justifica los medios, y el mismo es llegar al poder, debemos concluir, partiendo de las opiniones del experto, que los políticos de la oposición de la República Dominicana, sobre todo los tradicionales, no han logrado construir un discurso capaz de capitalizar el poco o mucho descontento que hay en la población, y aunque el populismo pueda parecer malo no lo es, los malos son algunos populistas y sus maneras. Toma y deja, decía mi madre.


Visibilidad política: más allá de salir en la foto

La visibilidad se podría definir como esa cualidad indispensable que debe tener un político que inició su carrera con un fin en mente: ser reconocido por sus públicos para alcanzar el poder.

Sin embargo, ser visible no nos garantiza el favor del electorado, nos garantiza el favor del electorado los mensajes claves que logramos insertar de forma empática en sus mentes en cada uno de los escenarios desde donde se busca visibilidad.

Cuando buscamos ser visibles debemos plantearnos el objetivo de conseguirlo desde un enfoque estratégico que nos permita siempre comunicar solo aquello que nos posiciona en sus mentes como ese político que hemos planeado ser porque entendimos que es el prototipo que puede convertirse en el canal a través del cual llegan sus anhelos.

El dato

Sonia Sotomayor, primera juez latina en la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, sentencia: “solo en el cielo se premia la virtud anónima, aquí, para alcanzar el éxito, la gente tiene que conocerte”-

Muchos conocen sus caras más no sus propuestas

 Una característica de la cual deben escapar los políticos es la de convertirse en una cara por todos conocida y por pocos respetada que siempre sale en la foto pero que a nadie le interesa lo que dice o lo que piensa.

La principal plataforma de visibilidad en la política son los medios de comunicación -incluyendo las redes sociales- lo que los convierte en un imán al cual son atraídos sin oponer resistencia, situación que en ocasiones se convierte en la confirmación de su brillantez o en seguridad sobre su estupidez.

Por Miguel Otáñez, especialista en visibilidad y posicionamiento.

Así se hace un eslogan político

Los lemas políticos son esenciales para cualquier campaña. Un lema exitoso energizará a los votantes y hará que recuerden bien al candidato. Hay muchas cosas a considerar en este proceso. Temas, la ubicación y la personalidad del candidato todos deben ser ponderados, mientras creas esa línea sencilla que se espera que permanezca en la mente de los votantes a lo largo de la temporada de elecciones. Aquí sabrás cómo hacer lemas políticos.



                                                                       Instrucciones


  • 1- Determina un formato para tu eslogan. Puede ser cualquier cosa desde una frase entera a dos o tres palabras juntas. Podrías, por ejemplo, diseñarlo como: “Nombre del candidato: Eslogan” Averiguar qué prefieres hará el proceso de creación mucho más fácil.
  • 2- Haz el eslogan político lo más conciso posible. La consigna debe ser, a lo sumo, una sola frase. Cualquier cosa de 10 palabras o más es demasiado tiempo para un eslogan político. Quieres que los votantes recuerden el lema para llevarlos automáticamente a tu candidato. Recuerda que también tendrás que poner estas consignas en las señales y pegatinas.
  • 3- Ten en cuenta la reputación política de los candidatos al crear un eslogan. Tal vez el candidato es conocido por ser duro con el crimen en la región. Crea un eslogan que haga hincapié en este punto a los votantes. “Duro con el crimen, justo en la justicia” podría ser un lema que puedes elegir para este candidato.
  • 4- Señala la diferencia entre el candidato y su oponente. Tal vez el rival quiere aumentar los impuestos en el distrito. Puedes crear un eslogan que deje claro que tu candidato no lo hará. “No hay nuevos impuestos” sigue siendo uno de los eslóganes políticos más conocidos de la historia americana. Sin embargo, ten cuidado al hacer esto. La publicidad negativa o lema podría ser contraproducente, provocando que el público piense mal de tu candidato.
  • 5- Sé original e inteligente con el lema político. Es importante que tu lema diga algo que incentive a los votantes. Simplemente diciendo “Vota por mí: El mejor candidato” no significa nada para una persona que lo escucha en la radio o ve en el cartel. El lema político puede ser enfático, de buen humor o rima, incluso. Algo tan simple como “un nuevo comienzo” puede ser un eslogan político muy eficaz. Es corto, hasta el punto y hace hincapié en el objetivo de la campaña.









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Los destinatarios en el discurso político


Qué levante la mano el político que quiera pronunciar el mejor discurso. Seguramente, todos. Muy probablemente estamos de acuerdo en que referentes de uno u otro espacio desean tener el mejor de los desempeños al momento de la oratoria y que van tras las palabras que consideran más apropiadas para persuadir a quienes están del otro lado. Todos quieren ser los mejores en oratoria y sueñan con que sus palabras trasciendan el tiempo.

Para acercarse a ese objetivo, a diario, dirigentes políticos, asesores y comunicadores leemos y consultamos manuales o notas que enumeran tips que articulan ingredientes para el armado del discurso político. Son muchas las sugerencias que se pueden seguir para hacer realidad el sueño de ser un buen orador, con claridad en las expresiones y con los argumentos justos, en el momento determinado.

Sin que no nos demos cuenta, además de los receptores naturales a quienes van dirigidos los discursos políticos, las palabras también llegan a los escritorios de los analistas políticos, que en lugar de “dejarse cazar” por una intervención, verán más críticamente lo que los políticos están diciendo o escribiendo. Para aclarar aún más esta idea, una parte importante de la semiótica se ocupa del análisis de los discursos políticos.

El sociólogo argentino Eliseo Verón puso a disposición de esos investigadores una metodología que es útil, entre otras cosas, para poder desentramar el discurso político. Es decir, creó una herramienta metodológica que permite poder descubrir los recovecos por los que un dirigente político se ha conducido al momento de llevar a cabo la construcción discursiva.

Así, entra en juego la forma en que un enunciador político materializa, desde la discursividad, a los destinatarios, tal vez ignorando que en su intervención ante un público, va dejando huellas que permite a los investigadores, analizar e interpretar cada línea de su discurso.

Verón distingue, en cada discurso político, dos destinatarios positivos y un destinatario negativo. A los primeros los llama prodestinatario y paradestinatario y al segundo, contradestinatario. Veamos cada uno:
  • Prodestinatario: el destinatario que comparte no sólo lo que el dirigente político expresa en ese momento, sino que adhiere al espacio político desde el cual el propio enunciador habla. Los une una creencia presupuesta.
A modo de ejemplo, un trayecto del discurso de asunción presidencial del Dr.  Néstor Kirchner, del año 2003, en Argentina. El entonces Presidente construía un prodestinatario ligado a la militancia de los años ´70. Él se autodefinía como miembro de esa generación y construye a sus adherentes: “Les vengo a proponer que recordemos los sueños de nuestros patriotas fundadores y de nuestros abuelos inmigrantes y pioneros; de nuestra generación que puso todo y dejó todo pensando en un país de iguales”.
  • Paradestinatario: el destinatario construido positivamente, pero que por el momento tiene suspendida la creencia. Es el blanco al que se intenta convencer y persuadir. Por esa misma razón es construido positivamente.
A modo de ejemplo, y i siguiendo en la línea de los discursos presidenciales de asunción en Argentina, repasamos un trayecto de la intervención de del Dr. Raúl Alfonsín en Argentina, donde construye su paradestinatario que va más allá de los militantes de su partido, la Unión Cívica Radical, e incluye a los partidarios de la Democracia. Es necesario tener en cuenta que en ese momento, asumía los mandos institucionales del país un Presidente elegido por el voto popular, tras los sangrientos años de la dictadura militar. Dice Alfonsín: “Ayer pudo existir un país desesperanzado, lúgubre y descreído: hoy convocamos a los argentinos, no solamente en nombre de la legitimidad de origen del gobierno democrático, sino también del sentimiento ético que sostiene a esa legitimidad”.
  • Contradestinatario: Verón le da este nombre al destinatario negativo, porque es aquella construcción discursiva del dirigente, con la que se polemiza. Es decir, desde lo discursivo hay una inversión de la creencia. Todo discurso político le apunta a un contrincante.
A modo de ejemplo, un trayecto del discurso presidencial de asunción de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quién construye un otro negativo relacionado con lo que llama “las corporaciones”, en referencia a algunos poderosos grupos empresarios: “Ya que tanto a las corporaciones les gusta hablar de números, a mí también me gusta hablar de números; pero de los números de todos, no solamente de los de ellos. Yo no soy la Presidenta de las corporaciones”.

Si bien estas categorías son analíticas en relación a los discursos políticos que han sido pronunciados o materializados, puede ser una herramienta sumamente poderosa para candidatos, referentes y dirigentes políticos, al momento de pensar y planificar cada expresión. Conocer de “antemano” la distinción negativa y positiva que se puede implementar en relación a los destinatarios puede aportar un plus al orador, una distinción de la que se puede valer al momento de construir al otro, ser claro y estratégico cuando el micrófono se encienda y se largue a la aventura de hablarle al otro ya sea para fortalecer el lazo, para convencer o para polemizar.




 Por: Leandro Sallaberry Martínez

2 opciones que te pueden ayudar a elegir los temas de una campaña política

Los temas de los que hablan los candidatos en campaña normalmente cambian de elección en elección, aunque algunos temas se discuten en casi todas las elecciones. El estado de la economía, impuestos, y la defensa nacional se debatieron ampliamente durante todas las carreras presidenciales norteamericanas en las últimas décadas, pero su importancia difiere sustancialmente. Por ejemplo, Sigelman y Buell (2004) mostraron que la defensa nacional era una cuestión importante durante la elección presidencial de 1960, mientras que la economía y la seguridad social rara vez se mencionaron.
Por otro lado, en la carrera presidencial de 2000 entre Al Gore y George W. Bush, la salud, la seguridad social y los impuestos eran las cuestiones de más importancia. Souley  (2005) analizó como el tema de la guerra y el terrorismo recibieron gran atención en la campaña de 2004, y la educación, la seguridad social y Medicare recibieron menos atención. En 2008, los temas más comentados por los candidatos en sus discursos y anuncios fue la economía, que continuó en 2012. Los temas de interés cambian con el tiempo. Por ejemplo, pocos hablan ya de políticas agrícolas, mientras que aborto y matrimonio gay están siendo cada vez más importantes.
Estos análisis han sido puestos como referencia en un interesante estudio publicado este otoño en American Economist, por Mariya Burdina, titulado “Wave Riding or owning the issue: how candidates determine campaign agendas?”. En él, la autora habla de dos teorías sobre la elección de temas de campaña por parte de los candidatos y sus equipos de campaña: 
1. Teoría de la propiedad de los temas (Owning the issue). Indica que, en campaña, los candidatos sólo hablarán de los temas que, de acuerdo con la opinión pública, se manejan mejor por su propio partido político (Budge y Farlie 1983; Petrocik 1996; Sellers 1998; Holian 2004; Kaufmann 2004). Petrocik (1996), demostró que los candidatos tienden a enfatizar los temas “propiedad” de su partido mucho más que los temas del partido opositor. Aun así, un análisis de los anuncios de televisión de los candidatos y los discursos de nominación en las elecciones presidenciales entre 1952 y 2000 mostró que ambos partidos tienden a hablar más de temas “republicanos”, con la excepción de la campaña Bush-Gore, en el que ambos candidatos hablaron más acerca de los problemas “propiedad” de los demócratas, como educación, la seguridad social y salud (Petrocik, Benoit, y Hansen 2003).
2. Teoría de sumarse a la ola (Wave riding). Propuesta por Ansolabehere y Iyengar (1994), postula que los candidatos tienden a poner más atención en los temas que son más destacados para el público, sin tener en cuenta su capacidad para dominarlos o el poco interés para el partido.
Sin embargo, nueva literatura indica que ambas teorías coexisten. Walgrave, Lefevere, y Nuytemans (2009), afirman que la elección de temas es un proceso dinámico ya que los partidos pueden recoger nuevas cuestiones o abandonar las viejas, dependiendo del contexto y las necesidades, aunque siempre teniendo de base las ideas de su partido.
El estudio de Burdina analiza matemáticamente la importancia de hablar de los temas principales durante la campaña. Sus conclusiones indican que la importancia del tema en la mente de los votantes es lo que consigue cambiar el voto. A más prioridad, más voto, especialmente en indecisos.
Sin embargo, es importante saber que si hay dos temas importantes para la ciudadanía, el más importante para el candidato y con el que él o su partido tienen más idea, es el que debe prevalecer, y centrarse solo en ese, sin perder demasiado tiempo en el otro. Deben convencer a los votantes que son los máximos valedores de ese tema y que por tanto, cumplirán cuando gobiernen.
Cuando existen muchos indecisos, el tema central de la agenda del candidato debe ser el tema que importa a esos electores. Así, no importa que el tema no sea de interés general. Lo que interesa más es convencer a esos potenciales nuevos votantes. Es decir, que si hay diferentes temas de agenda sobre la mesa y hay un grupo decisivo de votantes, cada candidato deberá discutir un solo tema, el que esté más de acuerdo con el grupo decisivo de votantes.
Si un candidato tiene mucha ventaja, puede dejar de hablar tanto del tema principal e ir a buscar desmovilizar al contrario hablando de temas secundarios que importan a los votantes del otro partido.
En cualquier caso, y en mi opinión, la agenda de temas de campaña es algo básico, y decidirlos bien, como vemos, es realmente importante.
Debemos conocer a nuestros votantes, investigar a través de estudios y encuestas, cuantitativos y cualitativos, ver qué les interesa y qué les preocupa, y qué temas son prioritarios para ellos y ellas. Pero no solo con encuestas: debemos hablar con ellos para saber qué piensan y qué necesitan.
Cualquier partido suele tener una legión de militantes, simpatizantes o activistas. Usémoslos, démosles cosas que hacer, que recorran su territorio, que llamen por teléfono, que interactúen en redes. Que busquen nuevas relaciones. El objetivo es claro: saber ¿qué puede hacer el partido para mejorar su vida? ¿Qué piensan sobre determinados temas?. Solo cuando lo sepamos podemos decidir la agenda. Y siempre sin olvidar que no solo existe el voto racional, cosa que a menudo se olvida.


EN CAMPAÑA PERMANENTE

Por: JOSE MIGUEL OTAÑEZ
Para construir una imagen hay que provocar estímulos, para provocar estímulos hay que comunicar un mensaje, mensaje que es valorado por los perceptores, estos, a su vez, reflexionan en torno a si es bueno o malo, cómo les afecta, sino, a quién le afecta. Dicha reflexión va construyendo una percepción que termina siendo la idea que se tiene de algo o de alguien.
Un presidente llega a serlo porque, mediante un conjunto de acciones llamadas campaña, logró llevar al votante a un estado tal de reflexión y excitación, que este entendió que era, no solo la solución a sus problemas, sino que también que él era victimas de ellos.
En ese sentido, después que se es gobierno se da un proceso igual de interesante, proceso también llamado campaña, pero “campaña permanente”, pues esta campaña, que puede durar todo el periodo de gobierno, tiene como objetivo hacer saber a los ciudadanos que se están cumpliendo todas esas cosas por las cuales ha sido llevado al cargo.
Desde que vivimos en democracia, uno de los principales objetivos de los presidentes es mantener unos niveles altos de popularidad, pensando en una repostulación, allanar el camino para que su partido se quede en el poder, pasar a la historia, o simplemente para cumplir con su deber como ciudadano. El gobierno del presidente Danilo Medina, ha cuidado celosamente su comunicación de gobierno, se ha mantenido en campaña permanente, amén de que no puede, legalmente hablando, postularse nuevamente.
Ya en el primer año, el gobierno de la república había llevado al gobierno, exactamente la misma estructura de comunicación que oficialmente había utilizado durante su campaña electoral, por eso no es casualidad que escuchemos en los Spot gubernamentales la misma “Voz en Off” que escuchamos en los de campaña.
 Más aún, el equipo de comunicación ha desplegado durante el tiempo que llevan gobernando, una técnica llamada en comunicación política “La agenda micropolitica” que busca estructurar un conjunto de acciones que impacten directamente al ciudadano de a pie, de manera que se tenga la percepción de que el gobierno está trabajando, aunque no se hagan las transformaciones necesarias para resolver los problemas que afectan a la mayoría.
Para muestra un botón: “Las visitas sorpresas” de los domingos, los encuentros con la prensa, cada lunes en Palacio, las historias construidas a partir de testimonios y difundidas por la internet, con especial énfasis en las redes sociales y su Social Kit, preparado para que encaje en cada red social, una publicidad en televisión, a diferencias gobiernos anteriores, bajo una única línea gráfica, y, por supuesto, lo que no podía faltar, la inauguración permanente de escuelas, construidas a “velocidad bombero”, sin que a estas falte el presidente de la república, de forma que quede bien claro que está presente cumpliendo su promesa.
Finalmente, es de justicia concluir diciendo que la presidencia de Danilo Medina se ha enfocado en comunicar valores y emociones lo que le ha servido para lograr y mantener la alta tasa de popularidad que le atribuyen las encuestas, no así por haber hecho transformaciones o por dar solución a los problemas que afectan a la sociedad.

Puntos a tener en cuenta en una campaña


[Resumen de la ponencia de Jennifer O’Malley en el Congreso ACOP]

Por: Xavier Peytibi

Se han producido muchos cambios en la sociedad, y la gente se comunica de forma diferente. Tenemos que ser capaces de comprender estos cambios para hacer campañas de éxito.

Nos encontramos frente a una fragmentación de conversaciones, que son difíciles de controlar. Ya no hay una única estrategia para cada segmento, lo que ha cambiado las reglas de juego. Ahora nos comunicamos de forma multicanal. Tenemos que desarrollar campañas en un formato que llegue a todas estas conversaciones y a toda esa gente, la cual está bombardeada continuamente de informaciones y que necesitan a alguien en quien confiar. Están confusos y no saben dónde mirar. Nuestro trabajo consiste en explotar esos multicanales para favorecer a nuestra organización.

Hay cuatro áreas importantes a la hora de realizar una campaña:

1. Formulación del mensaje

Debemos formular un mensaje que se base en datos, en la información obtenida en un escenario fragmentado. Hay que comprender a los votantes y hay que hablar con ellos para entenderlos, para que les llegue nuestro mensaje. Las campañas deben dejar claras las diferenciaciones entre candidatos, y debemos llegar a emocionar para diferenciarnos. Siempre con optimismo y siendo positivos. También hay que aumentar los índices de rechazo hacia el contrario. En las elecciones norteamericanas de 2012, se invirtieron muchos recursos para conocer lo que opinaban los electores de Romney, y así poder atacarlo.

2. Herramientas digitales

Ya no es posible definir los canales a través de los cuales se recibe la información. Hay pantallización, es un cambio radical de cómo la gente se informa y comunica. Debemos ser capaces de poder comunicarnos igual y adaptarnos a la nueva comunicación. La campaña de 2012, hecha en 2008, la hubiéramos perdido.
Debemos usar las redes como las usan los usuarios normales: colgar fotos de su pareja, con tu mascota… Hay que captar la atención.

Otra cosa importantísima son los contactos. Barack Obama tenía 34 millones de amigos, los cuales eran amigos del 98% de estadounidenses en Facebook (hay 200 millones). Son datos increíbles. Si nuestros 34 millones de amigos comparten nuestro contenido podemos llegar a toda la población.

3. Big data

El Big data no es sobre números sino sobre comprender qué sienten las personas, cómo viven. Antes eran segmentos demográficos, pero ya no es suficiente. Debemos comunicar como individuos, a nivel local.
Una herramienta importante era el prueba/error, por ejemplo al enviar emails para recaudar, ya que podían saber qué mensajes conseguían más dinero.

4. Grassroots

Las relaciones deben ser a nivel local, cara a cara, con conversaciones personales. Eso es lo más importante. Debemos buscar gente que confíe en nosotros, acercar la campaña a las comunidades, a su terreno, a través de voluntarios, red de oficinas municipales… Los voluntarios de a pie fueron fundamentales en la campaña de 2012: se les formaba para trasladar nuestro mensaje a los votantes. Hubo 2,2 millones de voluntarios, 30.000 core team members y 10.000 líderes de equipo de barrio.
Una campaña son relaciones personales. No se trata solo de cantidad sino de calidad.
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Jennifer O’Malley es una profesional con gran experiencia en la gestión, organización y dirección de campañas electorales, así como pionera en el uso del análisis de datos para orientar a potenciales votantes y clientes. Socia de Precision Strategies, recientemente fue subdirectora de la campaña de reelección del presidente Obama, en la que supervisó el trabajo de campo más amplio en la historia de las campañas presidenciales
Este es un resumen de la ponencia de Jennifer O’Malley en el III encuentro internacional de la ACOP en Bilbao. El resto de resúmenes (incluidos los de otros años), aquí.